El 15 de septiembre de 1860 se inauguró la línea de tren de Pamplona a Caparroso, toda una conquista en la mejora de las comunicaciones entre la capital y la merindad de Olite.
Al día siguiente, como los olitenses estaban en fiestas, fue tal la aglomeración de gente en la estación de Tafalla que quería bajar a la localidad vecina que anduvieron mal para acomodarse todos con soltura.
Cuando terminaron las obras del ferrocarril en la comarca corrió la voz de que las locomotoras se lubrificaban con grasa de niños, que habían faltado algunos en Barasoain ... y que en otros pueblos los robaban los maquinistas para engrasar los trenes, según recogió Ángel Morras en sus memorias (1821-1898).
