sábado, 25 de abril de 2026

SEÑOR ANÓNIMO CON COLLAR

Aproximación a la imagen
El convento de San Francico de Olite/Erriberri ahora cerrado al público guarda a ambos lados de la entrada dos sepulcros de la época de Carlos III (s XV) con sendas parejas de nobles de dudosa identidad, uno con un caballero que porta un curioso collar parecido a los que regalaba el rey Noble a sus mejores vasallos.

            Aunque las tumbas lucen heráldica de las familias Zuría, Anues, Garay y Asiáin los estudios no concretan la identidad de estos cortesanos de rostro prácticamente perdido por la erosión de la piedra. La talla del hombre del collar todavía conserva bien el corte de pelo al estilo de la época y una media saya típica.

Caballero en San Francisco

            Pero es en la cadena que cae del pecho en lo que más se han fijado algunos al recordar que los joyeros del rey elaboraron colgantes de plata para sus escuderos preferidos y de plata sobredorada para los caballeros más fieles. Domenjon de Mayer hizo en Olite uno para el doncel Bertranet de Lanez y otro para el chambelán Beltran de Lacarra, por ejemplo.

            Los mejores y más reservados era los collares que lucían la divisa real de la hoja de castaño. Los del monarca eran de oro y Carlos III mandó en 1392 al argentero Juan Garvain engarzar uno con 13 hojas con la leyenda de la “Bonne foi”. 
Escudo en la fachada de la iglesia

          En el testamento del Príncipe de Viana datado Barcelona aparece otro del que colgaba en el extremo un lebrel blanco esmaltado.

           El escudo en piedra de la dinastía Navarra/Evreux que hay en la facha de la iglesia de los Franciscanos está rodeado de una cadena de hojas de castaño que puede dar una idea del collar real, si quiera aproximada.