miércoles, 25 de febrero de 2026

DESCANSE EN PAZ EMILIA GABARI, SIEMPRE LA GORRIA

Foto de Emilia hace unos años
Emilia Gabari Villar, a la que muchos conocíamos como la Gorria o también la Churrera, fue incinerada el miércoles en Iruña a los 97 años y en sus cenizas se llevó los mejores merengues del mundo que guarda en la memoria un niño de hace más de medio siglo.

          Tenía un colmado en la calle Mayor de Olite/Erriberri en el que vendía de todo, de las verduras de la huerta de su marido Jacinto, a conservas, licores, bacalao… y unos cucuruchos merengados preparados en punta que quitaban el sueño a los peques que acudíamos a comprarle chuches.

            Era Emilia txikita, enjuta, todo nervio y cuando hablaba le salía por la boca a borbotones su gran corazón. Tenía también hachas o velas que vendía para las exequias de los difuntos y a las personas buenas reservaba las mejores, me confesó un día. En su funeral de este jueves en Santa María (19 h) le quisiera poner el cirio más excelente, el más “derechico” y blanco para que la tierra ahora le sea leve.

Con Negrita Borja en 2008
            Con parte de la familia exiliada en Argentina, no había gaucho que se acercara a Olite/Erriberri que no acabara en su casa. Recuerdo con cariño a Negrita Borja Andía que vino de la Patagonia tras la huella de su padre y cómo Emilia nos unió a través del apellido que compartimos con un hilo que ahora sin Emilia queda más prieto en su recuerdo. ¿Verdad Negrita ?

            Como era gorria por la parte de Jacinto y, también, por su compromiso no dejó nunca de estar pendiente de todo cuanto ocurría a su alrededor, y más cuando la injusticia aplastaba al pobre. Con su hermana Corpus formaba un coro que en el banquico de la casa de Remón atendía a todo, con predilección del débil sobre el poderoso. No olvido nunca a su suegro Lorenzo, conserje de la casa del pueblo, fusilado por los fascistas. Siempre fue gorria la Emilia. 

Descanse en paz una mujer solo pequeña en estatura y enormemente generosa en lo demás. Como escribió tu familia en la esquela, “nos dejas una huella bonita”. Eso no se puede decir de cualquiera. Descansa tranquila, Emilia.