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| La charla es este viernes en la casa de cultura |
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| Se inaugura oficialmente el sábado 14 |
Meses antes la exalcaldesa Maite Garbayo le había tanteado sobre la posibilidad de la estatua. Rayando el final de su mandato consiguió para los materiales 30.000 € con una enmienda de Geroa Bai a los Presupuestos de Navarra y el Ayuntamiento después redondeó el resto y limó las trabas. La figura finalmente se llevó a Madrid, donde una fundición especializada hizo los moldes para verter el bronce.
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| La estatua en arcilla |
Finalmente, cerca de la puerta del Palacio ancló en diciembre la estatua de 1,80 metros, que tras la charla de este viernes está previsto que se inaugure oficialmente el sábado 14. La figura viste ropa del renacimiento porque el artista no ha querido representar un guerrero sino un hombre de letras con un libro en una mano y una máscara teatral en la otra. También lleva un lebrel, el carbunclo de Navarra y el lazo eterno de su estirpe. Además, aparece una de las monedas que llegó a acuñar para reivindicase legítimo rey de Navarra.
El Príncipe tenía una biblioteca con más de 120 libros, un dato altísimo para la época. Fue un gran lector y, además, tradujo y escribió la historia de sus antecesores, como plasmó en “El hombre que pudo reinar” el historiador Mikel Zuza que también ha asesorado la obra.
Carlos nunca fue rey, pues a la muerte
de su madre, Blanca, el padre Juan II de Aragón se lo impidió para poder
continuar como monarca consorte. El Príncipe perdió la guerra civil y Navarra
inició así un declive que acabó facilitando su conquista. Finalmente murió
en Barcelona supuestamente envenenado por su propio padre. Apreciado por su buen carácter, “todo el tiempo de
su vida amó el estudio”, como le describieron sus coetáneos.


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