Resulta que de lo nuevo que ha trascendido de los papeles
del 23 F con relación a Navarra se sabe ahora que hubo una interrupción de la
radio de la Guardia Civil para animar el golpe antes de que el rey saliera en
la tele: “Todos a Madrid” se escuchó tres veces por el radioteléfono y que, en
otro canal, también emitieron música militar durante 10 segundos, según el
teletipo que envió la 521 Comandancia de Navarra a Madrid sobre la alteración
de sus trasmisiones.
Pocas
novedades más que añadir al movidón que hubo en las fábricas, las sedes de
sindicatos y partidos, que llegaron a destruir fichas de afiliados antes de
pasar algunos dirigentes al otro lado, a Iparralde. Poco más que desclasificar.
Nada de listas negras, que las hubo. Con golpistas que se presentaron a las
puertas de los cuarteles. La mujer del alcalde de Tudela entonces, Pachús
Aranda, también lo ha recordado ahora en una charla sobre la transición: “Nos
contaron que a lo largo de la noche hubo personas que se ofrecieron en el
cuartel de la Guardia Civil, y sabemos quiénes fueron, para convertir esa noche
en la noche de los cuchillos largos, pero el capitán los mandó a su casa y se
negó”.

En
Olite/Erriberri conocemos que pasó algo parecido. Vecinos que hoy tienen entre
62 y 72 años recuerdan que estaban en la lista por ser sindicalistas de
Luzuriaga, reconocidos vasquistas o candidatos municipales de una agrupación de
izquierdas. Y también se sabe qué agente estaba de guardia aquel día en el
cuartel y a quiénes, con más cabeza que los propios fachas, mandó
diplomáticamente a paseo. Pero, como en Tudela, tampoco aparece nada en los
papeles desclasificados
Un mes después del 23-F de
1981, con otras intentonas en marcha, advirtieron a muchos militantes de
izquierdas de “que nos fuéramos lo más lejos posible de Tudela porque
había una lista con nombres propios en los que aparecíamos” y así lo hicieron concejales
como Milagros Rubio, Ignacio Milagro, José María Lacarra e Inés Redondo.
“Nos fuimos de Tudela y nos escondimos”, ha recordado en la misma charla sobre
la transición la que fue edil por el Partido de los Trabajadores de Euskadi
(PTE).
Todos, creo, son datos suficientemente relevantes como para incluirlos en cualquier informe de los cuerpos de
seguridad de la época, incluso por encima o al mismo nivel que la interrupción
de las comunicaciones de los guardias civiles con marchas militares o las palabras
de apoyo a Tejero.
Parece que la desclasificación que
han vendido está algo coja y para saber qué de verdad se movió hace 45 años
todavía faltan muchos datos por descubrir, a pesar del nuevo intento, como
entonces, de maquillar la figura del borbón que también ahora, los mismos,
tratan de reforzar. Poco nuevo bajo el sol y qué preocupante.