miércoles, 4 de marzo de 2026

JESÚS UKAR O CÓMO CREAR EN BRONCE AL PRÍNCIPE DE VIANA

La charla es este viernes en la casa de cultura
Primero fue la idea. Luego la financiación. Después la generosidad inmensa de entregar gratis el trabajo de un año de investigación, modelaje, fundición y anclaje. También hubo que sortear zancadillas y, al final, presentar delante del Palacio Real de Olite/Erriberri la única figura en bronce y al natural que recuerda en Navarra al Príncipe de Viana. De todo este proceso casi infinito, como su paciencia, charlará este viernes el padre de la estatua, el artista Jesús Ukar Muruzábal, en la Casa de Cultura (19  horas). Una cita que no se pueden perder los amantes de la historia y el arte.

Se inaugura oficialmente el sábado 14
Jesús Ukar nació en San Martín de Unx, pero desde hace más de dos décadas vive en Caparroso, donde tiene el taller en el que durante seis meses modeló en arcilla al príncipe. Mil consultas, mil retoques. A todo el que se interesó invitó a que pasara a ver la figura. Primero fue un esqueleto de metal montado con apoyo del herrero Carlos Pascual y después la malla sobre la que modeló la arcilla que dio paso a una figura a pie del personaje.

Meses antes la exalcaldesa Maite Garbayo le había tanteado sobre la posibilidad de la estatua. Rayando el final de su mandato consiguió para los materiales 30.000 € con una enmienda de Geroa Bai a los Presupuestos de Navarra y el Ayuntamiento después redondeó el resto y limó las trabas. La figura finalmente se llevó a Madrid, donde una fundición especializada hizo los moldes para verter el bronce.

La estatua en arcilla
Ukar cursó Bellas Artes en Valencia precisamente en la especialidad de escultura. Hasta su jubilación trabajó de profesor de dibujo (su realismo urbano ha sido premiado en numerosos certámenes), fue inspector de Educación y catedrático de enseñanza secundaria, así que el estudio de cómo iba a ser la figura se lo tomo muy en serio. Cotejó obras de arte de la época, con imágenes de Florencia o París contemporáneas a la corte olitense donde el Príncipe de Viana pasó prácticamente 30 de sus 40 años de su ajetreada vida.

Finalmente, cerca de la puerta del Palacio ancló en diciembre la estatua de 1,80 metros, que tras la charla de este viernes está previsto que se inaugure oficialmente el sábado 14. La figura viste ropa del renacimiento porque el artista no ha querido representar un guerrero sino un hombre de letras con un libro en una mano y una máscara teatral en la otra. También lleva un lebrel, el carbunclo de Navarra y el lazo eterno de su estirpe. Además, aparece una de las monedas que llegó a acuñar para reivindicase legítimo rey de Navarra. 

El Príncipe tenía una biblioteca con más de 120 libros, un dato altísimo para la época. Fue un gran lector y, además, tradujo y escribió la historia de sus antecesores, como plasmó en “El hombre que pudo reinar” el historiador Mikel Zuza que también ha asesorado la obra.

Carlos nunca fue rey, pues a la muerte de su madre, Blanca, el padre Juan II de Aragón se lo impidió para poder continuar como monarca consorte. El Príncipe perdió la guerra civil y Navarra inició así un declive que acabó facilitando su conquista. Finalmente murió en Barcelona supuestamente envenenado por su propio padre. Apreciado por su buen carácter, “todo el tiempo de su vida amó el estudio”, como le describieron sus coetáneos.

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