La guardia civil de Tafalla presentó en mayo de 1931 una factura de 13 pesetas para que el Ayuntamiento de Olite/Erriberri pagara al vecino Luciano Andía Escudero por conducir una camioneta con las “armas recogidas a los individuos del exsomatén”, al igual que también se había hecho en Tudela, Peralta/Azkoien o la misma Tafalla.
El Somatén, del catalán som atents ("estamos alerta"), tomaba el nombre de la milicia local creada en el s.XI como autodefensa que al toque de arrebato salía a perseguir a quienes acechaban la propiedad.
La práctica degeneró en un apoyo parapolicial a las fuerzas de seguridad y en 1923 incluso al incentivo del asesinato de sindicalistas por empresarios del textil. Se usó principalmente para reprimir el movimiento obrero y proteger los intereses de los propietarios.
El dictador Primo de Rivera implantó por todo el Estado grupos parecidos al somatén catalán. Era un cuerpo voluntario que recibía instrucción militar y actuaba al toque de campana. Con unos 175.000 miembros en 1924, se dedicaba principalmente a defender el orden y la moral de la dictadura.
La República disolvió el Somatén en 1931 e incautó su armamento, como recogió en su camioneta el olitense Luciano Andía. Reorganizado tras ganar la guerra Franco, en 1945 sus miembros volvieron a colaboraba con la guardia civil contra la guerrilla de los maquis republicanos. Desapareció en 1978 con el fin del franquismo.


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