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| En abril de 1435 la reina le entregó 24 florines |
El 27 de abril de 1435 el secretario de la reina Blanca emitió
en Olite un recibo a favor de Tomás, “conde de Egipto Menor”, en el que consignaba
una limosna de 24 florines “en dineros carlines prietos” y que es uno de los
documentos que atestigua la llegada de grupos de gitanos a Europa
occidental y la primera noticia en Navarra.
El tesorero
de la madre del Príncipe de Viana, Gil Periz de Sarasa, fue quien entregó en
mano las monedas para que el patriarca y su grupo cumplieran “la penitencias que
el Padre Santo (el Papa) nos ha mandado”, una excusa recurrente con la que los
primeros gitanos acudían a las cortes para solicitar ayuda, según recoge el
libro “Legajos en la mochila” que ha coordinado Iñigo Mugueta (Ed. Silex).
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| Estampa de comitiva "egipciana" |
La revista
de historia de Nacional Geographic de este mes también dedica un capítulo a
estas primeras presencias de grupos de nómadas gitanos, “egipcianos” en el
lenguaje de la época, que fueron acogidos con curiosidad y recibieron
salvoconductos y limosnas de las autoridades.
La
conquista turca del Este de Europa pudo ser el detonante de su migración. Se
organizaban en pequeños grupos encabezados, decían, por un duque o conde, como
en Olite, de “Egipto” o “Egipto Menor” y argumentaban su itinerancia permanente
por una penitencia papal tras haber renegado del cristianismo ante los
invasores turcos.
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| Grabado de Jacques Callot |
Los reyes y
príncipes de Navarra, Francia o Imperio Germánico solían ser comprensivos y
conmovidos por su desventura aportaban donativos, como hizo la reina Blanca.
Con el tiempo su desprestigio aumentó. En 1499 en Castilla, por ejemplo, se
decretó su expulsión. En 1549 la Cortes navarras pidieron que no se les
acogiera en los pueblos y regularon castigos físicos de azotamiento.
Antes de
visitar la corte de Olite, en 1427 por ejemplo, está documentada la llegada a
París de un duque, un conde y diez hombres a caballo procedentes del Bajo
Egipto, que “a pesar de su pobreza había entre ellos brujas que adivinaban
examinando las líneas de la palma de la mano...”