El crucero que hay frente a la iglesia de San Francisco fue la antigua picota de Olite/Erriberri, a la que en la Edad Media se ataban los condenados para su humillación pública y castigo que podía incluir la ejecución y exhibición incluso de sus cabezas desmembradas. En la columna de piedra se mostraban durante días los condenados, desde simples ladrones, a corruptos, violadores o asesinos. El “rollo” permanece ahora junto al aparcamiento del convento, pero en su origen estuvo a la entrada del pueblo, delante del Portal de Tafalla y al lado del Camino Real.
A finales del siglo XVIII se terminó de reconstruir el edificio franciscano, momento que se aprovechó para trasladar la picota que durante años estuvo rematada con una cruz de hierro, como aparece en la foto de hace aproximadamente un siglo.









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