El crucero que hay frente a la iglesia de San Francisco fue la antigua picota de Olite/Erriberri, a la que en la Edad Media se ataban los condenados para su humillación pública y castigo que podía incluir la ejecución y exhibición incluso de sus cabezas desmembradas. En la columna de piedra se mostraban durante días los condenados, desde simples ladrones, a corruptos, violadores o asesinos. El “rollo” permanece ahora junto al aparcamiento del convento, pero en su origen estuvo a la entrada del pueblo, delante del Portal de Tafalla y al lado del Camino Real.
A finales del siglo XVIII se terminó de reconstruir el edificio franciscano, momento que se aprovechó para trasladar la picota que durante años estuvo rematada con una cruz de hierro, como aparece en la foto de hace aproximadamente un siglo.
El desaparecido Ángel Jiménez
Biurrun escribió que en 1991 el franciscano Lucas Arizeta se empeñó en su
restauración. Encargó a los canteros del pueblo que tallaran una cruz de
piedra, que es la que luce ahora.
El día de san José, el 19 de marzo, tras la
misa de rigor, el fraile José Mª Lete, ayudado por Arizeta, bendijo el crucero que
aprovechó el fuste de la picota medieval.



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