La festividad de la Inmaculada Concepción o Purísima, el 8
de diciembre, se celebraba hace, al menos, 80 años con una gran hoguera delante
del crucero situado junto al convento de los Franciscanos de Olite/Erriberri,
iglesia que acogía una solemne conmemoración que se ha trasladado a San
Pedro.
La
costumbre de esta hoguera en el preludio de la Navidad servía para que el vecindario
se arremolinara junto a las llamas y un garrafón de vino. También se asaban
patatas en las brasas y el fuego se alimentaba incluso con leña y muebles
viejos que depositaban los olitenses.
El
Ayuntamiento, como ahora, desfilaba a mediodía en corporación hasta la iglesia.
Le acompañaba el macero y la banda de música y los franciscanos solían
preparaban un pequeño aperitivo tras la misa.
El rey
Carlos III de Borbón (el de la Puerta de Alcalá, no el del castillo olitense)
estableció el patronazgo de la Inmaculada en todo el Estado y la Diputación de
Navarra adoptó la decisión en 1766.
Hasta el
año 2019 el altar de la iglesia de San Francisco estaba presidido por la
imagen de la Inmaculada, también conocida como virgen del Cólera por la peste
de 1885. Con el cierre del convento y desacralización del templo la imagen fue
trasladada a San Pedro, que acoge ahora la ceremonia religiosa.