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| Cartel de la época |
El Partido Comunista de Navarra celebró su último congreso
antes del golpe de estado el 28 de junio de 1936, un encuentro al que acudieron
militantes de 15 localidades que representaban a 883 afiliados entre los que estaban
los de la agrupación local o “radio” municipal de Olite que en paralelo al
discurso imperante pedían la confluencia con los socialistas en una sola organización de trabajadores.
Desde que
el Frente Popular ganara en febrero las elecciones estatales y comunistas y
socialistas unificaran sus organizaciones juveniles, el acercamiento habían ido
a más y para escenificarlo, por ejemplo,
intervino en el congreso el concejal olitense Tomás Chivite que había
abandonado las filas socialistas para liderar al PC en la localidad y que en el
discurso “hizo una detalla exposición de todos los problemas de la tierra en
Navarra”, según el resumen a una columna que hizo el semanario ¡¡Trabajadores!!
Comunistas
y socialistas ya convivían en Olite dentro del sindicato UGT, del que junto a
republicanos de izquierda se había nutrido la candidatura que gobernaba el ayuntamiento
desde la proclamación de la República. En el congreso del PC el secretario
general, Jesús Monzón, abogó por la formación de frentes unitarios “contra el
fascismo y la reacción” en localidades que no lo tuvieran y trabajar más en la
confluencia sindical “de la cual son y deben ser los comunistas los más
ardientes defensores”, según recoge el recién publicado “El socialismo en
Pamplona y Navarra, 1931-1936” de Jesús Mª Fuente y Víctor M Arbeloa.
La creación
de una oficina de empleo que sin favoritismo contratara por turno riguroso, la
afiliación sindical preferente, la jornada labora de 44 horas o el compromiso
de la patronal de abonar el 80% del salario en caso de enfermedad, fueron
algunas reclamaciones del congreso al que acudieron representantes de Caderita,
Tudela, Valtierra, Carcastillo, Dicastillo, Sesma, Cárcar, Olite, Beire,
Cabanillas, Sangüesa, Mélida, Murillo el Fruto, Ujué, Yesa y Pamplona.