martes, 3 de febrero de 2009

LOS ROSCOS DE OLITE HABLAN CATALÁN

El gremio de reposteros de Barcelona ha entregado un diploma que reconoce la labor emprendedora de la empresa olitense “Horno Artesano Ignacio Javier Vidaurre”, cuya nueva dirección ha apostado por introducir en los últimos meses la tradición del rosco de san Blas en Cataluña.
La firma de Olite ha elaborado cientos de roscos que se van a comercializar a partir del día 3, fiesta de san Blas, en la red de puntos de venta que el obrador de pastas caseras tiene en Barcelona.
“Al contrario de lo que ocurre por aquí, en Cataluña no hay mucha tradición del comer roscos estos días, así que nuestros clientes nos han premiado por extender este producto que hacemos en Navarra”, ha asegurado el confitero Juan Ángel Garbayo ... (Ver más)

viernes, 16 de enero de 2009

"UN HOMBRE SIN OPINIÓN"

Posiblemente sepamos más de Obama que de la alcaldesa de nuestro pueblo. El de “We can” es un maestro del arte del discurso y ha llegado a la Casa Blanca gracias a una verborrea clara en la que, como recurso, ha acudido muchas veces a su biografía.
Sabemos que es negro, pero lo crío una abuela blanca. Que de joven fue un poco viva la virgen y que su mujer es hija de obreros. Sin embargo, qué conocemos de los mandatarios más próximos, de los que más cerca manejan los dineros que salen de nuestras diputaciones o ayuntamientos. Menos que de Barack, seguro ... (Ver más)

"KIOSKOCALENDARIO" 2009

La librería el Kiosko ha editado, como hace cada año por estas fechas, un nuevo calendario que recoge tres bellas portadas de antiguos programas de fiestas de Olite que en 2008 recuperó y puso a disposición de los vecinos el Colectivo Ordago.
En el “Kioskocalendario” de 2009 aparece, en primer término, el dantzari que junto a la torre de la “Joyosa Guarda” ilustró en 1944 el pintor tafallés Ángel Zudaire y que sirvió de portada para el primer programa de fiestas que rescató tras la guerra civil José Ramón Martínez Erro, el “Kozy”.
El anuario también presenta, en formato más pequeño, otras dos estampas de Zudaire correspondientes a las portadas de 1945 y 1948, y que retratan un heraldo medieval que a toque de trompa anuncia las fiestas y un mozo que baila ante el castillo iluminado por los fuegos artificiales.
La librería El Kiosko ha publicado más de 300 ejemplares del calendario que ha distribuido entre sus clientes y proveedores. En años anteriores el almanaque se ha ilustrado con fotografías del mercado medieval de agosto, imágenes del Palacio Real o postales antiguas de la ciudad y sus gentes.

viernes, 2 de enero de 2009

REGALO DE REYES

¿Cómo agasajar a quien todo lo tiene?. ¿Qué podían traer los Reyes Magos de Oriente a aquellos monarcas de la Edad Media que vivían en suntuosos palacios? La posesión de fieras era un lujo muy preciado en el medievo. Los soberanos navarros crearon en Olite uno de los zoológicos más importantes de la Península. La posesión de un enorme león como Marzot, el ejemplar que perteneció Carlos III, era, sin duda, todo un regalo de reyes ... (Ver más)

LA DIPUTACIÓN DE LOS "LEGALES"

CALENDARIO REPUBLICANO
Pamplona, enero de 1935

La derecha navarra suspiraba desde hacía tiempo por un cambio en los gestores de la Diputación. En cuanto el panorama fue favorable y la sintonía con Madrid se acentúo, el Gobernador civil interino, Modesto Font, convocó elecciones a celebrar el día 27 de enero de aquel recién estrenado año de 1935. Los ayuntamientos, no los ciudadanos, eran los encargados de designar a los siete diputados que se iban a sentar en el Palacio de Navarra para repartir las suculentas rentas de los navarros.
Las fuerzas conservadoras llegaron a un acuerdo para concurrir juntas. Pergeñaron una candidatura formada por dos hombres de Unión Navarra, Arturo Monzón y Juan Ochoa, que se presentaban por los distritos de Tafalla y Estella, respectivamente. Dentro de la misma alianza, los carlistas designaron a José Gómez Itoiz, por la zona de Sangüesa/Aoiz; a Félix Díaz Martínez como segundo candidato por Estella y, finalmente, a Genaro Larrache para Pamplona. Cerraba la tabla el independiente Juan Pedro Arraiza.
El Partido Radical de Navarra, que gobernaba con la derecha en Madrid, sorpresivamente no designó candidatos y eludió así la coalición con el bloque conservador. Las divergencias internas entre los navarros y la política del líder estatal Alejandro Lerroux llevaron a esta forma de disidencia interna. Sin embargo, el dirigente ribero Cándido Frauca rompió la consigna de sus compañeros de Pamplona y, finalmente, hizo pública su candidatura en solitario por el distrito de Tudela.
Mientras tanto, los partidos de la izquierda y el PNV decidieron no participar en los comicios. Las secuelas de la represión por la revolución de Asturias todavía eran palpables. Las sedes de algunos sindicatos estaban cerradas desde octubre del año anterior, persistía el estado de guerra y la censura de prensa. Pero, sobre todo, los partidos exteriorizaban de esta forma su malestar por la suspensión por decreto de una veintena de ayuntamientos navarros de izquierdas, entre ellos Olite, y la sustitución a dedo de los ediles “sospechosos” por personas próximas al Partido Radical y, sobre todo, a la derecha liberal que se reunía en torno a la Ceda y cuyo órgano de expresión era Diario de Navarra.
La izquierda creía que unas elecciones en las que sólo votaban los representantes de los ayuntamientos, algunos de ellos designados con dudosa legitimidad, no iban a reflejar la voluntad real de los navarros. El PNV, incluso, intentó impedir que pudieran participar los ediles conservadores que habían relevado a los elegidos democráticamente en 1931 y reclamó que los sancionados en 1934 fueran repuestos siempre que no estuvieran aparatados judicialmente, algo que ocurría con la mayoría de los concejales que supuestamente había apoyado la revuelta socialista asturiana. Empero, la mayoría conservadora de las Cortes españolas tumbó la propuesta jeltzale.
Finalmente, el domingo 27 de enero, la derecha, única opción que se presentó junto a la del radical Frauca, copó todos los cargos de la Diputación. El 75% de los concejales navarros con derecho a voto respaldó al bloque conservador. Sin embargo, en veintiún municipios, pese a todas las limitaciones, hubo representantes locales que como protesta emitieron su voto en blanco o nulo. En Olite, curiosamente, un edil introdujo la papeleta blanca y los seis restantes emitieron el sufragio en favor del candidato tafallés Arturo Monzón, representante de la Unión Navarra que había fundado el abogado Rafael Aizpún.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

UN GIRO A LA NAVIDAD

Oigo próximas, “ding-dong, ding-dong”, las campanicas de la Navidad y el duende de la Lotería me ronda la cabeza para organizar qué voy a hacer con tanto millón que me va a tocar. La gente mayor, con la ilusión más minada, suele poner enseguida los pies en la tierra y en esta época, a la menor, te suelta aquello de “la mejor lotería, la salud y la economía”.
La primera depende mucho de cómo hayamos cuidado el envoltorio del que estamos hechos y de la segunda, qué quieren que les diga, casi es mejor no mentarla no vaya a ser que el consejero de Hacienda nos “deflacten” también la Nochebuena.
Consumir con pocas pelas es como comer huevo sin untar, cantar a dúo con un mudo o beber crianza mezclado con Kas. Que el asunto de la crisis nos taladra cada día la moral es una obviedad. No hay más que echar un vistazo alrededor, y el que no tiene un conocido de Luzuriaga en regulación sabe de un tendero que ha bajado la persiana hasta el año 3000 o del albañil al que no le han renovado el contrato eventual que hilvanaba desde hace diez años.
Pues sí, que tal y como está el panorama de oscuro, de negro Obama diría mejor, o nos tiramos todos por el balcón o nos damos una sesión de choque de optimismo, que para eso estamos cerca de la noche de paz y de amor, de los angelitos que rasgan el cielo vestidos de raso, lucecitas tintineantes en el casco viejo y olentzeros que, al menos, regalan castañas de las de comer, porque de las otras bastantes reparte sin consuelo la vida.
Así que estas navidades nos vamos a poner las gafas del cristal más chulo y, pese a quien pese, intentaremos ver la vida con una pizca de luz. Este año devoraremos más amistad, en el híper llenaremos un carro de generosidad y todas las mañanas lo primero que haremos será retirarnos la legaña del desencanto.
Hay quien dice que si todas las personas pensáramos de forma positiva tan sólo un segundo, al mundo no le quedaría otra que parar en seco, detenerse y girar en sentido contrario para que los prepotentes se trocaran humildes, los guapos en feos y los ricos en pobres. Entonces, los más serían felices y los menos aprenderían más. Eguberri on.

DEL NOMBRE VASCO DE OLITE

Nací y vivo en un pueblo en el que cuando los “muetes” levantan algo más de dos palmos del suelo los padres los inscriben en un club de fútbol que se llama Erri-Berri. Si tienes un motivo puedes celebrar un convite en el restaurante Erri Berri y hallar empleo, si lo hay, en la empresa Construcciones Erri Berri. En fin que el topónimo Olite asociado a Erriberri es algo muy común para los naturales y que si uno se descuida pueden acabar sus días jugando partidas de mus en un hogar del jubilado que, gracias a la originalidad local, también se llama Erriberri, igual que la sociedad de Cazadores.
Recientemente el ayuntamiento de la ciudad ha acordado utilizar las dos acepciones, en castellano y euskera, o sea Olite/Erriberri, para denominar oficialmente al municipio. La decisión no es extraña si nos atenemos a que desde hace más de cien años los rótulos que anunciaban al visitante la llegada al pueblo ya saludaban de forma bilingüe. La Diputación de Navarra de entonces era mucho más sensible a este tipo de gestos y, paradójicamente, ha sido en las últimas décadas cuando se ha caído el Erriberri de las señales.
En los documentos de la Edad Media la entonces villa suele aparecer como Olit. Mayoritariamente los legajos navarros se escribían en romance, francés e incluso occitano, que eran las lenguas en las que trabajaban las elites del Reino. El euskera no era utilizado en este menester, si bien gracias a los ricos censos municipales que se han conservado conocemos por apellidos y nombres oficio que un importante porcentaje de la población de Olit era vascongada. Y que también la había judía y hasta morisca. En la aldea, como en las cercanas Taffalla (sí así con dos efes) o Uxue, la mezcla de lenguas era más habitual de lo que parece y en cualquier rincón se podía escuchar diálogos en romance, francés, hebreo, árabe y, cómo no, en euskera.
Que no aparezca escrito Erriberri en pergaminos de esta época no es raro, como tampoco hay rastro del idioma de Aitor en otros lares donde el número de euskaldunes era mayor. Pero no por ello Olite deja de ser Erriberri, ni Pamplona Iruña, Estella Lizarra, Vitoria Gasteiz o Donostia San Sebastián.
El nombre vasco de Olite tiene una tradición local que hunde raíces centenarias. Así ha sido aceptado por la mayoría de los habitantes de la localidad y por reputados antropólogos como Julio Caro Baroja, que incluso hizo una interpretación comarcal del término. El sabio de Bera escribió que por Olite pasaba la línea divisoria entre el saltus y el ager vascón: "La razón para establecer esta línea la hallo en el hecho de que la cabeza de una merindad navarra, la más moderna de todas, o sea la de Olite, tiene un nombre muy significativo en vasco, recogido por varios historiadores, aunque no del todo bien interpretado. En efecto, Olite se llamó también "Erriberri" es decir "Tierra nueva" y sabido es el valor que tiene este concepto de "nuevo" frente al de "viejo" en la Reconquista: en términos muy grandes en Castilla, en Cataluña en términos más reducidos. Lo nuevo aquí es mucho más reducido".
Otro erudito nacido en Arrasate/Mondragón, Esteban de Garibay (1533-99), cronista del rey Felipe II y autor de la primera “Historia de España”, también recoge el topónimo euskaro de la ciudad del castillo e incluso aportan nuevas acepciones: "...a fabricar en las tierras de sus fronteras vna ciudad llamada Olit,... Esta villa de Olite en la lengua Cantabra, que era la mesma que estos Vascones hablauan, es aun oy dia llamada Erriuerri, que significa tierra nueua, como lo era esta por ellos edificada, aunque otros corrompiendo el nombre dizen Arriberri, que significa piedra nueua".
En definitiva que sumar Erriberri a Olite es tan natural que hasta el presidente navarro Miguel Sanz lo hizo al prologar el libro que sobre el club de fútbol del pueblo se escribió hace cinco años con motivo de su 75 aniversario. Sanz recordaba como en 1928 el antiguo equipo del “Acero” varío su nombre por el apelativo euskaldun para darle un motivo más navarro. Y fue precisamente una persona emblema en el fútbol local, el carismático presidente Jesús Goñi, el que cedió al club rojo el nombre que usaba una cuadrilla de aficionados.
Un Goñi que en 1945 llevó a sus jugadores al primer puesto del campeonato regional de fútbol, motivo por el que editó una publicación en formato de periódico, el “¡Aupa Erri-Berri!”, en la que explicaba, en pleno franquismo, el nombre de su equipo: “Erri-Berri es una palabra netamente vasca y quiere decir en castellano Pueblo Nuevo. Proviene de la contracción Erria (pueblo) y Berria (nuevo). El nombre de nuestro equipo, por lo tanto, es una adaptación de pueblo ya que Olite, cuando antiguamente en Navarra se hablaba vasco, se llamaba de aquella manera”.
Pero quizá sean las palabras del abogado José Montoro Sagasti las que se pueden traer a colación con mayor oportunidad. Palabras escritas en 1929 en un contexto de enfrentamiento civil por la recuperación de las tierras comunales, conflicto que acabó regado con sangre jornalera. El Ayuntamiento de hace casi 80 años encargó a Montoro la defensa de los intereses municipales, tarea que el tudelano hizo con un alegato final en favor de la convivencia: “hagan de Olite merecedor a ser denominado con su primitivo nombre vasco de Pueblo Nuevo, Erri-Berri, pueblo sin odios, pueblo sin luchas, pueblo de paz. Haced a Olite merecedor de su antiguo nombre”, terminaba el discurso clarividente de Montoro.