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| Disfrazados en la Plaza de Olite |
El artajonés Fernando Maiora recoge en su último libro
“Reino de Navarra, fiestas, costumbres”, el testimonio del año 1546 guardado en
el Archivo General de Navarra sobre el
bando que el pregonero Miguel Cruzat leyó por orden del Ayuntamiento de Olite con
motivo del carnaval y las advertencias lanzadas al vecindario “porque se hacen
en la dicha noche muchas danzas y juegos y regocijos”.
El proceso
rescatado por el investigador cuenta que cada año se pregonaban en la fecha de las carnestolendas
advertencias para que “no acontezcan riñas, cuestiones y escándalos” al albur
de la fiesta de los disfraces.
A partir de
las siete de la tarde, indica el bando, ninguna persona podía llevar armas, “so
pena de perderlas”, y además ingresar tres días preso en la cárcel municipal,
según el mandato que hacían el alcalde y los jurados (concejales) y que también
estaba ratificado como testigo por otro vecino, Pedro de Ripalda, porque en el
municipio “se hacen en la dicha noche muchas hogueras, danzas y juegos...”,
señala el texto.