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| El dictador idolatrado en la iconografía de la época |
Con un lenguaje entregado y empalagoso, el 30 de diciembre
de 1947 el secretario del Ayuntamiento de Olite redactó el último punto del
acta del Pleno que terminaba a las 13.30 horas y que nombraba “hijo adoptivo y
predilecto” al general golpista Francisco Franco, un título que posiblemente
esta misma semana revocará la actual corporación al contravenir la ley de
memoria de Navarra.
Los ediles
nacidos de la dictadura no ahorraron entonces adjetivos a la hora de “pelotear”
y alagar al militar gallego que gobernaba con mano de hierro nada más acabar
una cruel guerra civil y lo hicieron “en atención a la feliz actuación del
Gobierno actual, como reconocimiento y aprobación a la labor social, política y
legislativa que desarrolla, tan beneficiosa a los intereses y bienestar de la
Nación ...”.
El acuerdo
suscrito por unos representantes locales designados tras la contienda por el
gobernador civil ponía énfasis en que el título de hijo del municipio, común también
en otras muchas localidades que estos días lo retiran, se daba a Franco “como
prueba de la incondicional adhesión al Jefe del Estado que tan
acertadamente rige los destinos de la
misma”.
El secretario del ayuntamiento
escribió, además, que el título honorífico se extendía “por unanimidad y
aclamación” de la corporación, para que “Su Excelencia el Jefe del Estado y
Generalísimo de los Ejércitos, Excelentísimo Señor Don Francisco Franco
Bahamonde” fuera a partir de entonces “adoptivo y predilecto” de Olite, según certifica el acta original que ha desempolvado el departamento de Paz y Convivencia.