Los restaurantes, los hoteles, los bares y los pequeños
comercios de Olite/Erriberri han notado esta Semana Santa, en general, una inyección
de optimismo en el cuerpo de la economía local que no acusaban desde que hace
prácticamente diez años comenzó una crisis con la que han tenido que lidiar los
últimos tiempos, no sin dificultad. Parece que, pese a la precaridad del empleo
que crea y la estacionalidad en los ingresos, el sector servicios olitense
encara el año con esperanza.
“Ha habido
días que para las 11 de la mañana ya teníamos en el comedor completo y, entre
semana, reservas de hasta 80 personas de una tacada”, manifiesta otro ayudante
de restaurante. “La pena es que no se reparta más el trabajo el resto del año”
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