¿Cómo agasajar a quien todo lo tiene?. ¿Qué podían traer los Reyes Magos de Oriente a aquellos monarcas de la Edad Media que vivían en suntuosos palacios? La posesión de fieras era un lujo muy preciado en el medievo. Los soberanos navarros crearon en Olite uno de los zoológicos más importantes de la Península. La posesión de un enorme león como Marzot, el ejemplar que perteneció Carlos III, era, sin duda, todo un regalo de reyes ... (Ver más)
viernes, 2 de enero de 2009
REGALO DE REYES
¿Cómo agasajar a quien todo lo tiene?. ¿Qué podían traer los Reyes Magos de Oriente a aquellos monarcas de la Edad Media que vivían en suntuosos palacios? La posesión de fieras era un lujo muy preciado en el medievo. Los soberanos navarros crearon en Olite uno de los zoológicos más importantes de la Península. La posesión de un enorme león como Marzot, el ejemplar que perteneció Carlos III, era, sin duda, todo un regalo de reyes ... (Ver más)
LA DIPUTACIÓN DE LOS "LEGALES"
CALENDARIO REPUBLICANOPamplona, enero de 1935
La derecha navarra suspiraba desde hacía tiempo por un cambio en los gestores de la Diputación. En cuanto el panorama fue favorable y la sintonía con Madrid se acentúo, el Gobernador civil interino, Modesto Font, convocó elecciones a celebrar el día 27 de enero de aquel recién estrenado año de 1935. Los ayuntamientos, no los ciudadanos, eran los encargados de designar a los siete diputados que se iban a sentar en el Palacio de Navarra para repartir las suculentas rentas de los navarros.
Las fuerzas conservadoras llegaron a un acuerdo para concurrir juntas. Pergeñaron una candidatura formada por dos hombres de Unión Navarra, Arturo Monzón y Juan Ochoa, que se presentaban por los distritos de Tafalla y Estella, respectivamente. Dentro de la misma alianza, los carlistas designaron a José Gómez Itoiz, por la zona de Sangüesa/Aoiz; a Félix Díaz Martínez como segundo candidato por Estella y, finalmente, a Genaro Larrache para Pamplona. Cerraba la tabla el independiente Juan Pedro Arraiza.
El Partido Radical de Navarra, que gobernaba con la derecha en Madrid, sorpresivamente no designó candidatos y eludió así la coalición con el bloque conservador. Las divergencias internas entre los navarros y la política del líder estatal Alejandro Lerroux llevaron a esta forma de disidencia interna. Sin embargo, el dirigente ribero Cándido Frauca rompió la consigna de sus compañeros de Pamplona y, finalmente, hizo pública su candidatura en solitario por el distrito de Tudela.
Mientras tanto, los partidos de la izquierda y el PNV decidieron no participar en los comicios. Las secuelas de la represión por la revolución de Asturias todavía eran palpables. Las sedes de algunos sindicatos estaban cerradas desde octubre del año anterior, persistía el estado de guerra y la censura de prensa. Pero, sobre todo, los partidos exteriorizaban de esta forma su malestar por la suspensión por decreto de una veintena de ayuntamientos navarros de izquierdas, entre ellos Olite, y la sustitución a dedo de los ediles “sospechosos” por personas próximas al Partido Radical y, sobre todo, a la derecha liberal que se reunía en torno a la Ceda y cuyo órgano de expresión era Diario de Navarra.
La izquierda creía que unas elecciones en las que sólo votaban los representantes de los ayuntamientos, algunos de ellos designados con dudosa legitimidad, no iban a reflejar la voluntad real de los navarros. El PNV, incluso, intentó impedir que pudieran participar los ediles conservadores que habían relevado a los elegidos democráticamente en 1931 y reclamó que los sancionados en 1934 fueran repuestos siempre que no estuvieran aparatados judicialmente, algo que ocurría con la mayoría de los concejales que supuestamente había apoyado la revuelta socialista asturiana. Empero, la mayoría conservadora de las Cortes españolas tumbó la propuesta jeltzale.
Finalmente, el domingo 27 de enero, la derecha, única opción que se presentó junto a la del radical Frauca, copó todos los cargos de la Diputación. El 75% de los concejales navarros con derecho a voto respaldó al bloque conservador. Sin embargo, en veintiún municipios, pese a todas las limitaciones, hubo representantes locales que como protesta emitieron su voto en blanco o nulo. En Olite, curiosamente, un edil introdujo la papeleta blanca y los seis restantes emitieron el sufragio en favor del candidato tafallés Arturo Monzón, representante de la Unión Navarra que había fundado el abogado Rafael Aizpún.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
UN GIRO A LA NAVIDAD
Oigo próximas, “ding-dong, ding-dong”, las campanicas de la Navidad y el duende de la Lotería me ronda la cabeza para organizar qué voy a hacer con tanto millón que me va a tocar. La gente mayor, con la ilusión más minada, suele poner enseguida los pies en la tierra y en esta época, a la menor, te suelta aquello de “la mejor lotería, la salud y la economía”.La primera depende mucho de cómo hayamos cuidado el envoltorio del que estamos hechos y de la segunda, qué quieren que les diga, casi es mejor no mentarla no vaya a ser que el consejero de Hacienda nos “deflacten” también la Nochebuena.
Consumir con pocas pelas es como comer huevo sin untar, cantar a dúo con un mudo o beber crianza mezclado con Kas. Que el asunto de la crisis nos taladra cada día la moral es una obviedad. No hay más que echar un vistazo alrededor, y el que no tiene un conocido de Luzuriaga en regulación sabe de un tendero que ha bajado la persiana hasta el año 3000 o del albañil al que no le han renovado el contrato eventual que hilvanaba desde hace diez años.
Pues sí, que tal y como está el panorama de oscuro, de negro Obama diría mejor, o nos tiramos todos por el balcón o nos damos una sesión de choque de optimismo, que para eso estamos cerca de la noche de paz y de amor, de los angelitos que rasgan el cielo vestidos de raso, lucecitas tintineantes en el casco viejo y olentzeros que, al menos, regalan castañas de las de comer, porque de las otras bastantes reparte sin consuelo la vida.
Así que estas navidades nos vamos a poner las gafas del cristal más chulo y, pese a quien pese, intentaremos ver la vida con una pizca de luz. Este año devoraremos más amistad, en el híper llenaremos un carro de generosidad y todas las mañanas lo primero que haremos será retirarnos la legaña del desencanto.
Hay quien dice que si todas las personas pensáramos de forma positiva tan sólo un segundo, al mundo no le quedaría otra que parar en seco, detenerse y girar en sentido contrario para que los prepotentes se trocaran humildes, los guapos en feos y los ricos en pobres. Entonces, los más serían felices y los menos aprenderían más. Eguberri on.
DEL NOMBRE VASCO DE OLITE
Nací y vivo en un pueblo en el que cuando los “muetes” levantan algo más de dos palmos del suelo los padres los inscriben en un club de fútbol que se llama Erri-Berri. Si tienes un motivo puedes celebrar un convite en el restaurante Erri Berri y hallar empleo, si lo hay, en la empresa Construcciones Erri Berri. En fin que el topónimo Olite asociado a Erriberri es algo muy común para los naturales y que si uno se descuida pueden acabar sus días jugando partidas de mus en un hogar del jubilado que, gracias a la originalidad local, también se llama Erriberri, igual que la sociedad de Cazadores.Recientemente el ayuntamiento de la ciudad ha acordado utilizar las dos acepciones, en castellano y euskera, o sea Olite/Erriberri, para denominar oficialmente al municipio. La decisión no es extraña si nos atenemos a que desde hace más de cien años los rótulos que anunciaban al visitante la llegada al pueblo ya saludaban de forma bilingüe. La Diputación de Navarra de entonces era mucho más sensible a este tipo de gestos y, paradójicamente, ha sido en las últimas décadas cuando se ha caído el Erriberri de las señales.
En los documentos de la Edad Media la entonces villa suele aparecer como Olit. Mayoritariamente los legajos navarros se escribían en romance, francés e incluso occitano, que eran las lenguas en las que trabajaban las elites del Reino. El euskera no era utilizado en este menester, si bien gracias a los ricos censos municipales que se han conservado conocemos por apellidos y nombres oficio que un importante porcentaje de la población de Olit era vascongada. Y que también la había judía y hasta morisca. En la aldea, como en las cercanas Taffalla (sí así con dos efes) o Uxue, la mezcla de lenguas era más habitual de lo que parece y en cualquier rincón se podía escuchar diálogos en romance, francés, hebreo, árabe y, cómo no, en euskera.
Que no aparezca escrito Erriberri en pergaminos de esta época no es raro, como tampoco hay rastro del idioma de Aitor en otros lares donde el número de euskaldunes era mayor. Pero no por ello Olite deja de ser Erriberri, ni Pamplona Iruña, Estella Lizarra, Vitoria Gasteiz o Donostia San Sebastián.
El nombre vasco de Olite tiene una tradición local que hunde raíces centenarias. Así ha sido aceptado por la mayoría de los habitantes de la localidad y por reputados antropólogos como Julio Caro Baroja, que incluso hizo una interpretación comarcal del término. El sabio de Bera escribió que por Olite pasaba la línea divisoria entre el saltus y el ager vascón: "La razón para establecer esta línea la hallo en el hecho de que la cabeza de una merindad navarra, la más moderna de todas, o sea la de Olite, tiene un nombre muy significativo en vasco, recogido por varios historiadores, aunque no del todo bien interpretado. En efecto, Olite se llamó también "Erriberri" es decir "Tierra nueva" y sabido es el valor que tiene este concepto de "nuevo" frente al de "viejo" en la Reconquista: en términos muy grandes en Castilla, en Cataluña en términos más reducidos. Lo nuevo aquí es mucho más reducido".
Otro erudito nacido en Arrasate/Mondragón, Esteban de Garibay (1533-99), cronista del rey Felipe II y autor de la primera “Historia de España”, también recoge el topónimo euskaro de la ciudad del castillo e incluso aportan nuevas acepciones: "...a fabricar en las tierras de sus fronteras vna ciudad llamada Olit,... Esta villa de Olite en la lengua Cantabra, que era la mesma que estos Vascones hablauan, es aun oy dia llamada Erriuerri, que significa tierra nueua, como lo era esta por ellos edificada, aunque otros corrompiendo el nombre dizen Arriberri, que significa piedra nueua".
En definitiva que sumar Erriberri a Olite es tan natural que hasta el presidente navarro Miguel Sanz lo hizo al prologar el libro que sobre el club de fútbol del pueblo se escribió hace cinco años con motivo de su 75 aniversario. Sanz recordaba como en 1928 el antiguo equipo del “Acero” varío su nombre por el apelativo euskaldun para darle un motivo más navarro. Y fue precisamente una persona emblema en el fútbol local, el carismático presidente Jesús Goñi, el que cedió al club rojo el nombre que usaba una cuadrilla de aficionados.
Un Goñi que en 1945 llevó a sus jugadores al primer puesto del campeonato regional de fútbol, motivo por el que editó una publicación en formato de periódico, el “¡Aupa Erri-Berri!”, en la que explicaba, en pleno franquismo, el nombre de su equipo: “Erri-Berri es una palabra netamente vasca y quiere decir en castellano Pueblo Nuevo. Proviene de la contracción Erria (pueblo) y Berria (nuevo). El nombre de nuestro equipo, por lo tanto, es una adaptación de pueblo ya que Olite, cuando antiguamente en Navarra se hablaba vasco, se llamaba de aquella manera”.
Pero quizá sean las palabras del abogado José Montoro Sagasti las que se pueden traer a colación con mayor oportunidad. Palabras escritas en 1929 en un contexto de enfrentamiento civil por la recuperación de las tierras comunales, conflicto que acabó regado con sangre jornalera. El Ayuntamiento de hace casi 80 años encargó a Montoro la defensa de los intereses municipales, tarea que el tudelano hizo con un alegato final en favor de la convivencia: “hagan de Olite merecedor a ser denominado con su primitivo nombre vasco de Pueblo Nuevo, Erri-Berri, pueblo sin odios, pueblo sin luchas, pueblo de paz. Haced a Olite merecedor de su antiguo nombre”, terminaba el discurso clarividente de Montoro.
martes, 2 de diciembre de 2008
JESÚS MONZÓN, LA OVEJA ROJA
CALENDARIO REPUBLICANOOlite, diciembre de 1935
En todas familias hay un garbanzo negro o una oveja un poco oscura. Al ilustre y conservador médico tafallés Arturo Monzón Jiménez, con calle principal hoy dedicada en la ciudad del Cidacos, el “corderico” de su sobrino le salió del color más rojo. Tan colorado era el mozo que aquel 25 de diciembre de 1935 se disponía a ofrecer un mitin en la Casa del Pueblo de Olite, donde un grupo de ugetistas daba los primeros pasos para crear el PC local en pleno día de Navidad.
En pocos años el protagonista del mitin de Olite, Jesús Monzón Repáraz, se había convertido en el principal líder comunistas navarro. De familia acomodada procedente de Marcilla, aquel joven que trabajaba en el departamento de Montes de la Diputación había decidido poner toda la carne en el asador para propalar la revolución social en una época convulsa.
El padre de Jesús, Cipriano, había sido un hombre de orden. Junto a Manuel Aranzadi del PNV, se presentó en Pamplona a las elecciones municipales de 1911 e incluso fue presidente de la primera junta del Iruña Buru Batzar. En fin, que nada hacía suponer que el joven Jesús acabara dando mítines por los pueblos o, como hizo también, asaltando a punta de pistola el Palacio de la Diputación para reclamar la dimisión de la Gestora que la gobernaba.
Abogado y funcionario foral, Jesús Monzón Repáraz (Pamplona, 1909-1973) fue miembro del Partido Comunista desde que se implantó la República y ya en 1934 era su principal dirigente. Tanto que, en febrero de 1936, fue el candidato comunista a Cortes por el Frente Popular Navarro.
La organización del PC era minúscula en Navarra. Los militantes apenas llegaban al centenar y solamente había células en algunos pueblos, entre ellos varios de la Comarca como Murillo el Fruto, Carcastillo, Caparroso u Olite.
Tras el golpe de estado de julio de 1936, Monzón fue arrestado en Pamplona. Salvó el pellejo gracias a su amistad personal con miembros de la derecha local. Uno de sus compañeros de trabajo en la Diputación, de credo carlista, actuó por su cuenta y consiguió canjearle por unos prisioneros facciosos detenidos en Gipuzkoa. Después, la Junta de Guerra Carlista se enteró de su liberación y ordenó el fusilamiento del intermediario, muerte de la que no se enteró nadie hasta que acabada la guerra su esposa publicó una esquela en “El Pensamiento Navarro”.
Mientras, Jesús Monzón siguió su senda fuera de Navarra, como redescubrió el periodista Manuel Martorell en la biografía inédita del dirigente publicada por Pamiela. Monzón dirigió el PC de Euskadi hasta la caída de Bilbao en junio de 1937. Fue presidente de la Diputación de Navarra en el exilio y fiscal del Tribunal Popular de Gobierno Vasco.
Mientras el régimen republicano aguantaba la envestida golpista, el pamplonés de raíces marcillesas todavía fue nombrado gobernador civil de Alicante y Cuenca. En marzo de 1939 escapó al exilio argelino en el mismo avión que La Pasionaria.
El navarro, una vez que se instaló en el sur de Francia, preparó la mayor invasión de guerrilleros maquis de la historia. En el otoño de 1944 la incursión fallida penetró en la Península por el valle de Arán. Pero su ascendente dentro del PC se torció cuando se enfrentó a Santiago Carrillo y otros dirigentes comunistas que discrepaban de su estrategia para acabar con Franco.
Detenido en España en 1945, fue sentenciado a muerte lo que, posiblemente, le libró de una pena similar a la que le habrían condenado sus camaradas más ortodoxos. Monzón se convirtió así en un traidor. Sobrevivió aislado de sus compañeros de penal.
Al final la pena máxima fue conmutada por 30 años de cárcel. Tras cumplir once en prisión salió para exiliarse en México. En 1970 regresó y, defenestrado del PCE, se dedicó a la docencia hasta que en octubre 1973 un cáncer de pulmón le llevó, definitivamente, a una discreta tumba del cementerio de Pamplona.
martes, 25 de noviembre de 2008
LOS VASCOS EN EL TORNO DE LA INCLUSA
El asunto no es baladí y a principios de siglo pasado sesudas testas chocaron por este motivo que, como ahora, esconde subrepticiamente dos modos de concebir el pueblo vasco. Los protagonistas del desencuentro intelectual no fueron otros que dos de los más significativos padres del nacionalismo vasco moderno, el bizkaino Sabino Arana y el navarro Arturo Campión.
Euskadi.- Formado por las voces “Euzko”, vasco, y el sufijo “di”, que da la idea de conjunto o unión, es un término netamente político que surge por vez primera en 1897 de la mano Arana en su obra “Umiaren Lenengo Aizkidia-El primer amigo del niño”. Para el fundador del PNV “Euskadi” no se limita a un territorio. Existe donde una familia vasca se instale bajo el lema “Jaungoikoa eta Lagi-zarra, Dios y Fueros”, es decir se acople a los valores religiosos y tradicionales vascos. La nación es el credo, no el territorio.
Euskal Herria.- A diferencia de Sabino, el pamplonés Arturo Campión entiende “Euskal Herria” como una realidad cultural de raíz histórica. Su primera referencia escrita data de 1571, cuando aparece en la dedicatoria del “Testamentu Berria” que la reina navarra Juana III de Albret mandó imprimir al cura Leizarraga. Otro clérigo navarro, el baztanés de Urdax Pedro de Axular recoge por escrito esta misma terminología en 1643.
Entre 1907 y 1908, Arturo Campión publicó varios artículos contrarios al neologismo inventado por Arana. “Sobre el nuevo bautizo del País Vasco” es uno de ellos en el que discrepa de la doctrina racial y céntrica del nacionalismo bizkaitarra.
El sabio pamplonés contrapone la historia y la cultura como núcleo duro del derecho a la nación vasca que tiene reflejo en el desaparecido Reino de Navarra, única organización política con reconocimiento internacional alcanzada por los hijos de Aitor.
Campión llega a puntualizar que nada le impediría acatar el vocablo “Euskadi” si no hubiera una venerable denominación anterior con una antigüedad arrastrada, al menos, desde la Edad Media. “¿Han salido, por ventura, los baskos del torno de alguna inclusa?”, se pregunta el fundador de la Asociación Euskara de Navarra, a la vez que argumenta que “con el nombre de Euskal-Erria desaparece a una el nombre de euskaldun; a pretexto de restaurar nuestra personalidad vamos borrando la huella que el gigante dejó sobre el suelo sangriento de la historia...”.
En definitiva, que reinventar lo descubierto hace cinco siglos, por mucho que en la CAV sea rentable desde hace 25 años, produce una distorsión de la todavía no hemos salido los herederos políticos del estado
lunes, 17 de noviembre de 2008
DE LA RECESIÓN A LA DEPRESIÓN
Sólo falta mes y medio antes de que caigamos definitivamente por el tobogán de la depresión industrial y por el roto del pantalón nos quede el culo al aire para toda una década en la que la Merindad no se jalará rosco en la creación de empleo de 24 quilates.Poco tiempo, la verdad, para enderezar el panorama oscuro que pintan los que mueven los hilos de este teatro en el que suben y bajan las bolsas a ritmo delirante, se hincha el paro como un garrafón de 50 litros y la gente no pisa la calle por no gastar suela.
Restan únicamente cuarenta y cinco días para que, con el año 2009 en casa, se haga añicos el mapa de las subvenciones que hasta ahora daba la Unión Europea a las empresas de porte importante que podían instalarse en la Comarca.
Resulta que somos ricos y nosotros sin enterarnos. Así que Europa restringirá el uno de enero las ayudas para la industrialización que prestaba a algunas zonas de Navarra, la Merindad quedará así excluida de los favores y apenas las zonas más deprimidas tendrán opción de albergar una empresa de dimensiones interesantes que absorba un paro que en el último mes rompió en Tafalla la media navarra y dobló la estatal.
A partir del año nuevo, el mapa de apoyo a la industrialización de pata negra se limitará a la zona de Sangüesa, Pirineo, Noroeste navarro salvo Sakana y buena parte de la merindad de Estella. Aquí, nada de nada, por ricos y tener un supuesto nivel de desarrollo dentro de los parámetros europeos.
Por vivir en un próspero territorio en el que, con la honrosa salvedad de Peralta y quizá Caparroso, no se ha sabido o podido crear una industrial potente al margen del dependiente sector de la automoción, avalado por la veteranísima factoría de Fagor-Luzuriaga de la que se ha exprimido hasta la ultima gota de rendimiento.
Ni la planta de biodiesel de Olite, ni las placas solares de Tafalla, ni siquiera los aerogeneradores de la Gerinda que rotan en bolsa, han podido en la última década de bonanza empujar una industria comarcal enclenque. El polígono de La Nava concentró pequeñas y, alguna, mediana empresa que principalmente estaba radicada en el casco urbano de Tafalla y Olite pero tampoco sirvió de motor de mayores alegrías.El “cluster” Ecópolis que podría concebir empleo llega, por su ambigüedad, con el archivo adjunto del eventual riesgo que supondrían convertir Mairaga en un almacén de residuos de la comarca de Pamplona. Además, el nuevo polígono que se proyecta en la carretera de Tafalla a San Martín tendrá que peleárselo de lo lindo para resultar competitivo en un panorama incierto en el que en pocos meses, muy pocos, la crisis económica ha pasado a llamarse recesión, y ésta puede bautizarse pronto como depresión sin que tengamos cerca Prozac con el que atenuar el dolor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)