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| Aproximación a la imagen |
Aunque las tumbas lucen heráldica de las familias Zuría, Anues, Garay y Asiáin los estudios no concretan la identidad de estos cortesanos de rostro prácticamente perdido por la erosión de la piedra. La talla del hombre del collar todavía conserva bien el corte de pelo al estilo de la época y una media saya típica.
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| Caballero en San Francisco |
Pero es en la cadena que cae del pecho en lo que más se han fijado algunos al recordar que los joyeros del rey elaboraron colgantes de plata para sus escuderos preferidos y de plata sobredorada para los caballeros más fieles. Domenjon de Mayer hizo en Olite uno para el doncel Bertranet de Lanez y otro para el chambelán Beltran de Lacarra, por ejemplo.
Los mejores y más reservados era los collares que lucían la divisa real de la hoja de castaño. Los del monarca eran de oro y Carlos III mandó en 1392 al argentero Juan Garvain engarzar uno con 13 hojas con la leyenda de la “Bonne foi”.


En realidad, las dos estatuas yacentes de caballeros que flanquean la entrada a la iglesia llevan el collar de hojas de castaño. El mejor conservado continúa sin identificar, como dices, pero el más dañado es Pedro Pérez de Andosilla, procurador fiscal de Carlos III.
ResponderEliminarOk, gracias por la aportación.
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